Empecé esto sin saber que se podía empezar así. Sin plan, sin permiso de nadie.
No fue una idea de negocio. Fue una manera de sacar fuera lo que llevaba dentro y no sabía decir con palabras. Mientras otros escribían o pintaban, yo lo hacía con prendas — convencido de que una visión, aunque empiece borrosa, es lo único que necesitas para arrancar.
Cada colección ha sido un fragmento de esa visión haciéndose real. Cada drop, la prueba de que se puede construir algo propio sin esperar a tenerlo todo resuelto.
Seguimos en construcción. Seguimos siendo, en el fondo, el mismo que soñaba despierto en clase — solo que ahora esa visión tiene forma, comunidad, y un propósito que ya no es solo nuestro.
